El pie sangrante
Hérares cogió el pie y desató la sandalia.
Iereas estaba tumbadosobre la tela boca arriba. Su cara mostraba una mueca de dolor, y su cuerpo una fuerte tensión.
-Tienes una llaga en el pié. Está bastante infectada... y algo chamuscada-le comentó Hérares mientras le examinaba.
Cogió una venda limpia de su zurrón y lo humedeció con agua fresca. Lo iba a colocar sobre la llaga para refrescarla.
-Espera-le cortó Iereas-. Toma esto. Está hecho especialmente para las heridas de los pies. Por favor, ¿me lo puedes poner?
Se quedó un poco parado. Iereas se había dirigido a él más de un monosílabo, más de una palabra suelta. Por poco se pellizca la mejilla para ver si estaba soñando, pero le pareció algo violento. De buen agrado cogió el ungüento y comenzó a aplicarlo suavemente por la llaga. Aprovechó y se lo aplicó en pequeños rasguños que tenía por el empeine. Tanta cortesía y eduación se merecía un plus en su pie.
-¿Cómo es que tienes algo así encima?
-Soy bailarín. Necesito tener el cuerpo en plena forma, sobretodo los pies.
Hérares soltó una pequeña carcajada.
-Hombre, yo te veo muy delgado. Los guerreros como yo sí tenemos el cuerpo en plena forma y desarrollado-levantó una de sus mangas-. ¡Mira qué bola tengo en el brazo! Si tú estás esmirriado.
Iereas se quedó de piedra. No sabía cómo reaccionar ante esa naturalidad. Dudaba si lo que había escuchado lo pensaba realmente o lo hacía bromeando.
-Bueno-prosiguió Hérares-, esto ya está.
Dejó el pie en el suelo y le dio una palmadita. La cara de Iereas se desencajó
-¡¡¡¡¡¡BUUAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!!
Iereas estaba tumbadosobre la tela boca arriba. Su cara mostraba una mueca de dolor, y su cuerpo una fuerte tensión.
-Tienes una llaga en el pié. Está bastante infectada... y algo chamuscada-le comentó Hérares mientras le examinaba.
Cogió una venda limpia de su zurrón y lo humedeció con agua fresca. Lo iba a colocar sobre la llaga para refrescarla.
-Espera-le cortó Iereas-. Toma esto. Está hecho especialmente para las heridas de los pies. Por favor, ¿me lo puedes poner?
Se quedó un poco parado. Iereas se había dirigido a él más de un monosílabo, más de una palabra suelta. Por poco se pellizca la mejilla para ver si estaba soñando, pero le pareció algo violento. De buen agrado cogió el ungüento y comenzó a aplicarlo suavemente por la llaga. Aprovechó y se lo aplicó en pequeños rasguños que tenía por el empeine. Tanta cortesía y eduación se merecía un plus en su pie.
-¿Cómo es que tienes algo así encima?
-Soy bailarín. Necesito tener el cuerpo en plena forma, sobretodo los pies.
Hérares soltó una pequeña carcajada.
-Hombre, yo te veo muy delgado. Los guerreros como yo sí tenemos el cuerpo en plena forma y desarrollado-levantó una de sus mangas-. ¡Mira qué bola tengo en el brazo! Si tú estás esmirriado.
Iereas se quedó de piedra. No sabía cómo reaccionar ante esa naturalidad. Dudaba si lo que había escuchado lo pensaba realmente o lo hacía bromeando.
-Bueno-prosiguió Hérares-, esto ya está.
Dejó el pie en el suelo y le dio una palmadita. La cara de Iereas se desencajó
-¡¡¡¡¡¡BUUAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!!

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